Georges Politzer nace en Hungría en 1903, pero tiene que abandonar su país en 1919 tras el fracaso de una insurrección comunista en la que su familia participa activamente. Después de una estancia en Viena, donde asiste a los seminarios de la Sociedad Psicoanalítica y tiene ocasión de conocer personalmente a Freud y a Ferenczi, se instala definitivamente en París en 1921, con 18 años. Es un estudiante brillante de filosofía en la Universidad y rápidamente pasa a ejercer de profesor en varios institutos del área parisina.
Su vida intelectual es militante e intensa ya desde los tiempos de estudiante. Las crónicas nos lo muestran apasionado, mordaz, polémico e incluso violento, a la vez que un teórico de envergadura, que escribe con elocuencia y sutileza; y así lo demuestran también sus textos. Sus alumnos recuerdan a un profesor vivo, incisivo, preocupado por suscitar el diálogo, entusiasta y cautivador. Lacan nos dice de él que a su calidad de marxista sumaba la de ser un alma sensible.
Forma parte de un grupo de jóvenes filósofos inquietos que se constituye en 1924 alrededor de la revista Philosophies, entre los que se cuenta también su amigo Henri Lefebvre. Destacan por un gusto pronunciado por la espiritualidad, un culto a la persona individual y un esfuerzo por hacer estallar las estructuras de la universidad francesa de la época. El horror que les inspiran los representantes de la filosofía tradicional les conduce a la idea de que la filosofía ya no tiene razón de ser, y que sólo proclamando su fin la filosofía auténtica puede dirigirse a la acción verdadera: a la política (a la que el marxismo dará un sentido nuevo), o a la creación poética (símbolo de la modernidad del momento). Se trata de una escuela frágil, de carácter marginal y bastante arrogante, que combina una gran inquietud con una considerable desorientación intelectual. Así, cuando el grupo se propone estudiar el marxismo, Politzer se aparta, funda por su cuenta la Revista de Psicología Concreta, de efímera existencia, y dedica sus esfuerzos al terreno de la psicología.
Es un buen lector de Freud y el primero en Francia que se da cuenta del alcance teórico revolucionario del psicoanálisis, si bien en todo momento mantiene con él una cierta distancia crítica. La obra a la que hoy nos referimos, Crítica de los fundamentos de la psicología, publicada en 1927, cumplió la función de una verdadera "introducción al psicoanálisis" para toda una generación en Francia. Esta obra quedará como la única contribución de Politzer al dominio de la psicología que llama "concreta" -de la que se considera fundador y a la que promete un futuro brillante-, pues en 1929 se adhiere finalmente al Partido Comunista y abandona sus investigaciones en psicología para consagrar sus esfuerzos a la economía política. Este cambio de orientación es considerado por su amigo Lefebvre y otros contemporáneos como una "automutilación" heroica. Con su preocupación por la psicología, Politzer se ve alejado de los requerimientos urgentes de los problemas sociales, económicos y políticos, y eso lo conduce a una profunda crisis interior, de la que sale apostando por el marxismo y la acción política. Asume su apuesta hasta sus últimas consecuencias, con la misma pasión y talento que antes había aplicado a la psicología, y a partir de este momento reniega del psicoanálisis con fervor.
A principios de los años 30 participa muy activamente en la fundación de la Universidad Obrera de París, donde es investido profesor y se hace cargo de los cursos de materialismo dialéctico hasta que la universidad es disuelta en 1939 por la ocupación alemana. A partir de 1940, en la Francia ocupada, forma parte de la dirección clandestina del Partido Comunista y publica dos revistas anti-fascistas: L'Université Libre y La Pensée Libre. Arrestado en febrero de 1942, es torturado y fusilado por los nazis en mayo del mismo año, sin haber cumplido los 40 años. Desafiante hasta el último momento, la historia ha conservado sus últimas palabras, dirigidas a sus verdugos: "¡Yo os fusilo a todos!".
Póstumamente se publicó su obra filosófica, realizada a partir de las notas de sus alumnos, bajo el título de Principios elementales de filosofía.
La obra filosófica de Georges Politzer ha inspirado a y ha contribuido en la formación de varias generaciones de intelectuales tanto en Francia como en el extranjero, sobre todo marxistas. Sin embargo, los historiadores "oficiales" y académicos no parecen apreciar su compromiso militante y su crítica decidida, y han tratado su obra con cierto desdén.
En el campo de la psicología, la Crítica de los fundamentos de la psicología ha influido a una generación de psicoanalistas en Francia, entre ellos a Lacan, quien aplica elementos de la psicología concreta ya al caso Aimée. Sin embargo, esta influencia no ha sido nunca subrayada por las historias académicas.
Parece que en Argentina, donde su obra psicológica fue introducida por José Bleger, era profusamente leído y comentado a finales de los años 60 y en los 70, e incluso formaba parte de los programas universitarios.
¿Y en nuestro país? En los estantes de la biblioteca de la Universidad de Barcelona, sorprendentemente, encontramos seis o siete ejemplares de su Crítica, en ediciones de los años 70. Todos nuevecitos, sin rastros de haber pasado por muchas manos de lectores, si por alguna. Y el nombre de Politzer no aparece en ninguna de las muchas Historias de la Psicología ni en ninguno de los abundantes Diccionarios de Psicología que llenan esos mismos estantes.
Fuente: http://www.scb-icf.net/nodus/148Politzer.htm
No hay comentarios:
Publicar un comentario