martes, 13 de mayo de 2008

Fundamentos deontológicos

"Los intelectuales socialistas deben ocupar un territorio que sea, sin condiciones, suyo: sus propias revistas, sus propios centros teóricos y prácticos; lugares donde nadie trabaje para que le concedan títulos o cátedras, sino para la transformación de la sociedad; lugares donde sea dura la crítica y la autocrítica, pero también de ayuda mutua e intercambio de conocimientos teóricos y prácticos, lugares que prefiguren en cierto modo la sociedad del futuro".

Edward Palmer Thompson

martes, 18 de diciembre de 2007

Georges Politzer

Georges Politzer nace en Hungría en 1903, pero tiene que abandonar su país en 1919 tras el fracaso de una insurrección comunista en la que su familia participa activamente. Después de una estancia en Viena, donde asiste a los seminarios de la Sociedad Psicoanalítica y tiene ocasión de conocer personalmente a Freud y a Ferenczi, se instala definitivamente en París en 1921, con 18 años. Es un estudiante brillante de filosofía en la Universidad y rápidamente pasa a ejercer de profesor en varios institutos del área parisina.

Su vida intelectual es militante e intensa ya desde los tiempos de estudiante. Las crónicas nos lo muestran apasionado, mordaz, polémico e incluso violento, a la vez que un teórico de envergadura, que escribe con elocuencia y sutileza; y así lo demuestran también sus textos. Sus alumnos recuerdan a un profesor vivo, incisivo, preocupado por suscitar el diálogo, entusiasta y cautivador. Lacan nos dice de él que a su calidad de marxista sumaba la de ser un alma sensible.

Forma parte de un grupo de jóvenes filósofos inquietos que se constituye en 1924 alrededor de la revista Philosophies, entre los que se cuenta también su amigo Henri Lefebvre. Destacan por un gusto pronunciado por la espiritualidad, un culto a la persona individual y un esfuerzo por hacer estallar las estructuras de la universidad francesa de la época. El horror que les inspiran los representantes de la filosofía tradicional les conduce a la idea de que la filosofía ya no tiene razón de ser, y que sólo proclamando su fin la filosofía auténtica puede dirigirse a la acción verdadera: a la política (a la que el marxismo dará un sentido nuevo), o a la creación poética (símbolo de la modernidad del momento). Se trata de una escuela frágil, de carácter marginal y bastante arrogante, que combina una gran inquietud con una considerable desorientación intelectual. Así, cuando el grupo se propone estudiar el marxismo, Politzer se aparta, funda por su cuenta la Revista de Psicología Concreta, de efímera existencia, y dedica sus esfuerzos al terreno de la psicología.

Es un buen lector de Freud y el primero en Francia que se da cuenta del alcance teórico revolucionario del psicoanálisis, si bien en todo momento mantiene con él una cierta distancia crítica. La obra a la que hoy nos referimos, Crítica de los fundamentos de la psicología, publicada en 1927, cumplió la función de una verdadera "introducción al psicoanálisis" para toda una generación en Francia. Esta obra quedará como la única contribución de Politzer al dominio de la psicología que llama "concreta" -de la que se considera fundador y a la que promete un futuro brillante-, pues en 1929 se adhiere finalmente al Partido Comunista y abandona sus investigaciones en psicología para consagrar sus esfuerzos a la economía política. Este cambio de orientación es considerado por su amigo Lefebvre y otros contemporáneos como una "automutilación" heroica. Con su preocupación por la psicología, Politzer se ve alejado de los requerimientos urgentes de los problemas sociales, económicos y políticos, y eso lo conduce a una profunda crisis interior, de la que sale apostando por el marxismo y la acción política. Asume su apuesta hasta sus últimas consecuencias, con la misma pasión y talento que antes había aplicado a la psicología, y a partir de este momento reniega del psicoanálisis con fervor.

A principios de los años 30 participa muy activamente en la fundación de la Universidad Obrera de París, donde es investido profesor y se hace cargo de los cursos de materialismo dialéctico hasta que la universidad es disuelta en 1939 por la ocupación alemana. A partir de 1940, en la Francia ocupada, forma parte de la dirección clandestina del Partido Comunista y publica dos revistas anti-fascistas: L'Université Libre y La Pensée Libre. Arrestado en febrero de 1942, es torturado y fusilado por los nazis en mayo del mismo año, sin haber cumplido los 40 años. Desafiante hasta el último momento, la historia ha conservado sus últimas palabras, dirigidas a sus verdugos: "¡Yo os fusilo a todos!".

Póstumamente se publicó su obra filosófica, realizada a partir de las notas de sus alumnos, bajo el título de Principios elementales de filosofía.

La obra filosófica de Georges Politzer ha inspirado a y ha contribuido en la formación de varias generaciones de intelectuales tanto en Francia como en el extranjero, sobre todo marxistas. Sin embargo, los historiadores "oficiales" y académicos no parecen apreciar su compromiso militante y su crítica decidida, y han tratado su obra con cierto desdén.

En el campo de la psicología, la Crítica de los fundamentos de la psicología ha influido a una generación de psicoanalistas en Francia, entre ellos a Lacan, quien aplica elementos de la psicología concreta ya al caso Aimée. Sin embargo, esta influencia no ha sido nunca subrayada por las historias académicas.

Parece que en Argentina, donde su obra psicológica fue introducida por José Bleger, era profusamente leído y comentado a finales de los años 60 y en los 70, e incluso formaba parte de los programas universitarios.

¿Y en nuestro país? En los estantes de la biblioteca de la Universidad de Barcelona, sorprendentemente, encontramos seis o siete ejemplares de su Crítica, en ediciones de los años 70. Todos nuevecitos, sin rastros de haber pasado por muchas manos de lectores, si por alguna. Y el nombre de Politzer no aparece en ninguna de las muchas Historias de la Psicología ni en ninguno de los abundantes Diccionarios de Psicología que llenan esos mismos estantes.


Fuente: http://www.scb-icf.net/nodus/148Politzer.htm

sábado, 15 de diciembre de 2007

Ibn-Khaldun (o Abenjaldún)


Abdel Rahman Ibn-Khaldun: Reseña biográfica

Existe una tendencia que nos lleva a pensar en la sociología como un fenómeno comparativamente moderno y exclusivamente occidental. Sin embargo, el hecho es que hace mucho tiempo existieron en otras partes del mundo sabios que hicieron sociología. Abdel Rahman Ibn-Khaldun es un buen ejemplo.

Ibn-Khaldun nació en Túnez, en África del Norte, el 27 de mayo de 1332 (Faghirzadeh, 1982). Nacido en el seno de una familia culta, Ibn-Khaldun inició sus estudios con el Corán (el libro sagrado musulmán), las matemáticas y la historia. Trabajó para varios sultanes de Túnez, Marruecos, España y Argelia como embajador, chambelán y miembro del consejo de sabios. Estuvo en prisión en Marruecos por creer y manifestar que los gobernantes civiles no eran líderes divinos. Tras aproximadamente dos décadas de actividad política, Ibn-Khaldun regresó al norte de África, donde inició un período de cinco años de intenso estudio y producción de escritos. Las obras que escribió durante este período aumentaron su fama y le proporcionaron un empleo de profesor en el principal centro de estudios islámicos, la mezquita universitaria de Al-Azhar en El Cairo. En sus concurridas clases sobre la sociedad y la sociología, Ibn-Khaldun acentuaba la importancia de la vinculación del pensamiento sociológico y la observación histórica.

Cuando llegó al término de sus días, en 1406, Ibn-Khaldun había producido una obra que tiene mucho en común con la sociología contemporánea. Estaba comprometido con el estudio científico de la sociedad, con la investigación empírica y con la búsqueda de las causas de los fenómenos sociales. Dedicó considerable atención a diversas instituciones sociales (por ejemplo, a las políticas y económicas) y a la relación entre ellas. Se interesó por la comparación entre las sociedades modernas y las primitivas. Ibn-Khaldun no tuvo una influencia profunda en la sociología clásica; pero, una vez redescubierta su obra, puede ser considerado como una figura de un gran significado histórico, como lo es por los intelectuales en general y los intelectuales islámicos en particular.

Fuente: RITZER, George. Teoría sociológica clásica. Ed. McGrawHill/Interamericana de España. Madrid, 2001. Pág. 11.

viernes, 16 de noviembre de 2007

en las sedes, facultades y demás organismos públicos

en dichos lugares el más eficiente suele ser la secretaria, que te arregla los problemas a última hora, Bourdieu lo llamaba la mano izquierda de la democracia, que con su honradez parece olvidar lo que hace la derecha, todas se llaman amparo, o no me acuerdo del nombre de las demás, ahora seré Amparo, secretaría técnica en reenviar propuestas a los miembros de la lista, se acabo la carta de ajuste, el puente de la inconstitucionalidad deberan presentar los grupos los proyectos, supongo que en Granada, el tiempo de elaboración nos llevará a Mayo, esparamos que no nos pille el calor...

lunes, 5 de noviembre de 2007

Rafael Sarazá, fundador del Juan

"Soy abogado, con una vocación profunda, y amo mi profesión, sin escollos ni contradicciones, al servicio de mis ideas, sobre las que se yergue la defensa del menos protegido. Mi fe cristiana me impele a leer el Evangelio, a encontrar en sus páginas el clamor sin favor de los pobres, el aliento a los desamparados, el bálsamo vital para aquellos que sufren. Yo, que tengo tantos huecos sin colmar, tantos problemas sin resolver y mi alma ardida en dudas de insondable raíz religiosa, siento como luz clarísima que el mensaje evangélico es una revolución frente a los poderes del mundo. Si para defender al individuo, hay que atacar la institución, no me arredro, no escondo la cabeza, no me arrugo. Con el filo de la navaja a flor de carne, me enfrento, armas en ristre de que me dota mi profesión y mis ideas, contra todo aquello que oprime a los hombres".

Rafael Sarazá Padilla, fundador del Juan XXIII.

martes, 30 de octubre de 2007

de la rerum novarum a la política

señores he firmado la pena de defunción Foucaultiana y ando con el proyecto del juan, creo que es poco prudente meterme con lo de Sevilla, puede que vaya a jugar al fútbol, pero si xavi no se ilusiona, no me veo con el tiempo necesario... bueno el Juan XXIII, para quien no lo conozca es una asociación político cultural con 43 años de vida y que se crea al amparo de la rerum novarum y la opción preferencial por los pobres, pero a los poco años los curas, como las ostias volaban se retiraron a maitines, convirtiéndose en el núcleo de las luchas políticas de aquellos tiempos, en que lo viejo, el cabrón, no acaba de morirse y lo nuevo, cuando nació... resultó ser un olvido... de aquella época quedan unos cuantos, pero para conocer el abánico de gente que allí se reunía hace falta tiempo, porque ¡tantos han cambiado¡ y con los que quedan hay que intentar separar los sentimientos, de lo que realmente paso, porque las batallitas animan pero no siempre enseñan... ahora solo me hago preguntas, ¿qué ha pasado para que los políticos del grupo municipal de IU no quieran aparecer ahora por allí y no quieran ceder el local a los propios miembros?, o ¿porqué se imponen modelos de nueva izquierda cercanos al anarquismo, alejados de los tradicionales modelos de partido, aunque estos sigan estando presentes de una forma u otra?: entre el quicio de las dos visiones se pretende fomentar un debate que haga frente a problemas organizativos tipos del trabajo político... a mi entender se dan las dos posturas críticas ingenuas más usuales, el voluntarismo del deseo y el mecanicismo maniqueísta, mientras las cosas, van por otro sitio, pero bueno no me adelanto más, en diciembre nos enseñamos el trabajo...
carlos

jueves, 18 de octubre de 2007

Fundamentos deontológicos

"Los investigadores involucrados en un trabajo militante y los militantes involucrados en la investigación deben aprender a trabajar juntos, superando todas las prevenciones negativas que puedan tener unos con otros, deshaciéndose de las rutinas y de los prejuicios asociados a la pertinencia a universos sometidos a leyes y lógicas diferentes, y esto gracias a la instauración de modos de comunicación y de debate de un nuevo tipo".

(Bourdieu, P. "Contra la política de despolitización", en El Viejo Topo, nº 163. Marzo 2002)